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Habitar el tiempo. Una propuesta de Michel Blancsubé

El viernes 7 de marzo se inaugura al público la exposición Habitar el tiempo en el Museo Jumex. Dicha exposición está articulada por Michel Blancsubé (Vanves, 1958), francés afincado en México y curador de la Colección Jumex desde hace varios años.

Habitar el tiempo está conformada por 28 piezas de artistas diversos entre quienes se encuentran Francis Alÿs, Carlos Amorales, Jean-Michel Basquiat, Louise Bourgeois, Moyra Davey, Jenny Holzer, Donald Judd, On Kawara, Joachim Koester, Gonzalo Lebrija, Richard Long, Gordon Matta-Clark, Jean-Luc Moulène, Rivane Neuenschwander, Steven Parrino, Robert Rauschenberg, Dieter & Björn Roth, Robert Ryman, Robert Smithson, Rosemarie Trockel, Franz West y Hannah Wilke, entre otros.

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Las piezas en su mayoría no han sido expuestas en México, aunque esto no es algo que resulte en realidad relevante para Blancsubé, quien comenta que aunque ha buscado incluir en sus exposiciones piezas inéditas de la Colección Jumex, no le interesa tampoco hacer de esto una regla.

La exposición es la segunda que organiza el Museo Jumex desde su reciente inauguración. La primera estuvo realizada por Patrick Charpenel, director del museo, el pasado 16 de noviembre. Esto resulta significativo pues demuestra el dinamismo que la institución busca proyectar.

La curaduría de Blancsubé es sencilla y sugerente y no modifica el espacio de la arquitectura del museo salvo por la pieza de Rivane Neuenschwander, artista brasileña, que divide el espacio en dos. Las piezas se encuentran colocadas sobre el piso o los muros sin ningún tipo de apoyatura, por lo que el espectador tiene la oportunidad de acercarse a ellas y circular con bastante libertad.

Para Blancsubé es importante no inducir al espectador ningún tipo de interpretación, por lo mismo la exposición contiene solamente algunas cédulas informativas y un breve texto introductorio. Para quienes deseen informarse más extensamente sobre las piezas de la exposición y las intenciones de ésta, existirá un libro-catálogo con textos amplios de artistas como Daniel Buren, Ricardo Caballero y Carol Goodden, además de poemas de Henri Cole, un ensayo “boligráfico” del artista Jean-luc Moulène, un texto de la historiadora del arte Corinne Diserens, así como citas y anotaciones personales del curador de la exposición.

Con humor, Blancsubé acota que una de los propósitos de Habitar el tiempo consiste en que el espectador establezca una relación entre su vida corriente y las piezas a través del cuerpo humano. Hay, cuenta, una articulación dentro de la exposición que se da a partir de los conceptos micro y macro, que le fueron sugeridos, por ejemplo, a partir del trabajo de Robert Smithson. En la obra del artista norteamericano, sucede que al recorrer sus piezas, como en su famosa espiral, uno tiene una visión macro del paisaje, pero desde el cielo, la pieza se ve como una diminuta ameba.

Otra de las ideas que inspira la exposición, es la teoría de Alois Riegl, la cual señala que las culturas y las civilizaciones oscilan entre dos concepciones de espacio: la “óptica” que funde los objetos en la continuidad del éste, y la “háptica” que los aísla. Bajo esta premisa Habitar el tiempo contrapone fragmentos -las piezas- que involucran las dos perspectivas.

Para Blancsubé resulta importante que el espectador vacíe su “maleta” de conocimientos, de referentes y se enfrente directamente a las piezas. Antes de aprovechar la materialidad, la forma, nos dice el curador francés, el espectador se aproxima a las piezas estableciendo relaciones con lo que conoce y no se atreve a dejarse seducir o rechazar la obra sin otro elemento de por medio que los propios sentidos. Habitar el tiempo, por lo tanto, busca que las piezas se presenten a sí mismas.

A pesar de lo austero de la curaduría, las piezas en general poseen cierto carácter “trash”, rudo o áspero que plantean un punto de vista parecido. Esto aunado a otros detalles como el color amarillo de algunas piezas, indican una continuidad que acentúa o evoca justamente el tiempo, que desde una selección de piezas, de individualidades, Blancsubé, con una mirada lúdica, quiere hacernos experimentar.

Imagen por: Baby Solís Serrano

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