Revista

Como escribió alguna vez Juan Rulfo, “la vida no es muy seria en sus cosas”. John Berger murió. Mucho le debemos a este genial escritor inglés. Personalmente, su arriesgada y radical inteligencia, su capacidad de ver las cosas desde un punto de vista siempre distinto. Al mismo tiempo recordamos al gran poeta ruso Jlébnikov. Alguien que consiguió darle frescura al mundo viviendo de un modo único, dándole la espalda a todo aquello que pudiera condicionarlo y que considero hoy sigue siendo una lección ejemplar.

Hay además en este número sagaces poemas de Ignacio Uranga, poeta argentino, Minerva Reynoso y Lorena Huitrón, poetas mexicanas, Ángelica Panes, poeta chilena y Jessica Díaz, también poeta de México, quien lentamente ha ido construyendo un universo muy personal en donde lo grave, lo tierno y el humor, se combinan significativamente.

Pocas veces hemos publicado narrativa, pues la revista no se presta muchas veces por la extensión a este tipo de iniciativas, y sin embargo, nos da mucho gusto compartir un fragmento de una novela inédita de Roberto Bernal, que esperamos ver publicada pronto.

En cuanto al material gráfico nos da gusto exponer el trabajo de la joven artista mexicana Chantal Meza, fundamentalmente pintora en tiempos en que la pintura no goza del mayor atractivo, pero que de cualquier modo ha acompañado al hombre a lo largo del tiempo y, que sabemos que como experiencia humana, jamás dejará de existir más allá de toda nueva tecnología.