Revista impresa

Abbas Kiarostami murió en este año terrible. Para Mula Blanca su desaparición significa una pérdida importante. Se sabe que la poesía posee un enorme poder de transformación, aunque éste funciona en un tiempo de larga duración y no siempre de manera inmediata. La poesía sirve además como un faro en medio de la niebla. En tiempos donde la incertidumbre aumenta, poderse acompañar de la poesía, nos permite aterrizar en una zona de armonía que mitiga la ansiedad. Las películas, las fotografías y los poemas del director iraní, nos daban y seguirán dando eso. Son un ejemplo tremendo de que la claridad y la belleza son posibles si se trabaja con un entrega total. Los fotogramas que ilustran este número son apenas un pequeñísimo homenaje.

Para Mula Blanca es un honor publicar también en este número poemas de los peruanos Roger Santiváñez y Emilio Lafferranderie, los mexicanos José Manuel Portillo y Javier Tabaoda y el chileno Lucas Costa, todos con propuestas que nos parecen amplían los márgenes de la poesía actual desde elementos y visiones muy diferenciadas, lo que por supuesto resulta enriquecedor. Junto con estos poemas aparecen otros de Patrikios Titos, un poeta griego poco conocido en México, presentado por el destacado poeta italiano Giuseppe Conde.

Rescatamos además, algunas notas poco conocidas de Juan Carlos Onetti que nos parecen de suma relevancia en una época en donde la falta de reflexión con respecto a la escritura y la literatura escasean. Lo mismo consideramos del texto del gran poeta italiano Andrea Zanzotto sobre Paul Celan, quien nos permite ver que leer y escribir poemas es algo más que un divertimento. La poesía es una compañía, pero también, una exigencia recelosa.