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Alcira Soust Scaffo en el MUAC

El archivo secreto de la poeta que sobrevivió la toma de Cu del 68 oculta en un baño

@GiorgioDammit

Quédate aquí, Auxilio, no entres voluntariamente en esa película, nena, si te quieren meter, que se tomen el trabajo de encontrarte.

Detectives Salvajes

Alcira con cartel “adivina adivinador…” ca. 1980
Fotografía Colecc. Ángel Mikel

En México existen sólo dos formas de encerrarse en el baño de una institución universitaria, la más reciente y jocosa fue la que llevó al actual presidente Enrique Peña Nieto, en 2012 durante su campaña, a encerrarse en los baños de la Universidad Iberoamericana, para escapar de los estudiantes. La opuesta, quizás menos conocida pero sí más valiente, fue la que llevó a la poeta uruguaya Alcira Soust Scaffo a literalmente atrincherarse casi dos semanas en un baño de Ciudad Universitaria durante la ocupación militar de septiembre de 1968, defendiendo así, como lo narra la novela Amuleto de Roberto Bolaño, el último reducto de autonomía que le quedaba en aquellos instantes la UNAM.

Sobre la aventura de Alcira Soust Scaffo (Uruguay, 1924-1997), es un poco vergonzoso reconocer que muchos llegamos a enterarnos de la poeta que recorrió durante décadas los pasillos de Filosofía y Letras, gracias a la literatura de Bolaño y no por fuente directa. Muchos arribamos al testimonio de esta resistencia, a esta insurrección desde las baldosas de un baño del piso ocho de la Torre de humanidades, rascando la ficción, dándole la vuelta al espejo ficcional de Auxilio Locouture, la infrarrealista, madre de la poesía lationoamericana, quien hizo su primera aparición en la novela Los Detectives Salvajes (1998) y que reaparecería en Amuleto (1999).

“Auxilio Lacouture, ciudadana del Uruguay, latinoamericana, poeta y viajera, resiste. Sólo eso”, pone en boca de Soust un Bolaño nostálgico, desde ese universo paralelo de su novela, para regresarnos una pequeña victoria dentro de la compleja red de sucesos, injusticias y crueldades que fue el 68 mexicano. Bolaño pone sobre la letra la crónica de supervivencia de una mujer que no se entregó al ejército, incluso cuando la autonomía de la UNAM fue cancelada.

Alcira sentada en el pasto, ca.1950. Cortesía de Zulma Soust Scaffo y Centro de Documentación Arkheia, MUAC

Ahora regresa a nosotros el nombre real de la sobreviviente, Alcira Soust, una joven profesora de educación básica que llegó desde Montevideo a nuestro país en 1952, becada por el Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe (CREFAL), para asistir al curso de formación de Especialistas en Educación Fundamental en Pátzcuaro, Michoacán. Después de esa parada técnica, la uruguaya se fue a la UNAM, en busca de poesía y de la gran cultura del exilio español que según hemos escuchado todos, en esos días aún se paseaba, como un animal fantástico, entre los pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras.

En septiembre de 1968, cuando llegaron los soldados al campus CU, ella no alcanzó a salir de las instalaciones. A fin de salvaguardar su vida se parapetó, oculta y aterrada, doce días en un baño de la Torre de Humanidades, desde donde fue testigo de cómo estudiantes y profesores eran metidos en furgonetas, a punta de bayoneta.

Sobrevivió las horas y los días comiendo papel sanitario y bebiendo agua del lavabo, experiencia que la llevó a desarrollar escorbuto y a perder los dientes. Años después fue diagnositcada con sicosis delirante crónica, como estrago de aquella resistencia silenciosa del baño universitario.

Alcira con cartel “adivina adivinador…” ca. 1980
Fotografía Colecc. Ángel Mikel

Sin embargo, no todo lo que trajo aquel 68 fue una mierda para Alcira, cuenta otra leyenda, porque además de Bolaño, muchas de sus andanzas se hicieron míticas, que poco antes de que los soldados sitiaran CU, Soust puso a sonar en los altoparlantes de la radio comunitaria el disco de Voz Viva de León Felipe, declamando sus versos. La poesía le dio sustancia a su mundo hasta el último momento.

Alcira en el MUAC

En honor a la memoria de la uruguaya y a los años que vivió en México, este agosto se abrió Alcira Soust Scaffo. Escribir poesía ¿vivir dónde? en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), una muestra curada por Amanda de la Garza y Antonio Santos, que refleja el esfuerzo de amigos y gente que la conoció en vida, por dar a conocer su historia y su obra.

El archivo expuesto ya puede ser visitado en el espacio del Centro de Documentación Arkheia del museo y forma parte de las 300 actividades con las que la UNAM conmemora el 50 aniversario del movimiento estudiantil de 1968, dentro del programa M68. Ciudadanías en Movimiento de la UNAM (culturaunam.mx/m68/).

Durante la inauguración en el MUAC los presentes rememoraron la gran hazaña de la poeta y otros pasajes de su vida, como fue el caso del documentalista Agustín Fernández, sobrino nieto de Soust Scaffo, quien habló un poco sobre la génesis de su documental Alcira y el campo de espigas.

Alcira Soust Scaffo, “Qué día compañeros…” en Poesía en armas, 1986.
Colecc. Julio Dozal.

El realizador compartió también que en la familia la apodaban la tía Mima, y que sus primeras impresiones de ella provienen de cuando Soust regresó a Uruguay, y él contaba tan sólo con seis años. De esa época el cineasta guarda imágenes fragmentadas de ella regalándole dibujos, conviviendo con sus padres o dando tutorías a algún vecino en apuros.

A partir de esas anécdotas decidió recuperar la historia central de su tía, su paso por México, la dura vivencia que padeció y su desmesurado amor por la Universidad. “Siempre tuve claro que la tía abuela había elegido a México como su país adoptivo y a la UNAM como su casa”, explicó.

Es curioso que ningún libro, antologa hasta el día de hoy la poesía de la autora uruguaya. Recuerdan sus familiares que Soust escribió afanosamente hasta sus últimos días, una obra que aún se encuentra dispersa en los cajones de muchas casas de parientes, conocidos y amigos.

Tras el paso de los años, la figura de Alcira Soust regresa a la UNAM como una invitación para que la comunidad se acerque a ella, a este archivo expuesto que recupera desde sus poemas de esa publicación que ella repartía en los pasillos de Filos, Poesía en Armas –con manuscritos como “La niña loba”, “Qué días compañeros” o “Hay palabras”- , hasta sus carteles, o sus fotos, entre otros materiales.

Porque más allá de su amistad con José Revueltas, León Felipe y Bolaño, más allá de haber sido ayudante de Eduaro Mata, quié fue ella. Maestra, poeta, artista y traductora de poesía del francés al español, quién fue en realidad Alcira Soust ¿Una infra anterior a los infras o la mujer que desafió al ejército oculta desde un baño? Quizás la mejor oportunidad que tengamos para conocerla de verdad sea esta exposición que nos permite una mirada sincera al interior de su vida y obra.

Epílogo

Sobre la vida de Alcira Soust CulturaUNAM también prepara el estreno de la ópera de cámara Luciérnaga, basada en su acto de resistencia durante los días de 1968. Esta ópera, escrita para soprano, actor, ensamble y multimedia, fue creada por Gabriela Ortiz, con libreto de Silvia Peláez, y se estrenará en octubre. Se trata de una comisión especial para el Festival Vértice. Experimentación y Vanguardia, también de la Universidad, que podrá verse verse en la Sala Miguel Covarrubias.

 

 

 

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