Reseñas
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“Nosotros caminamos en sueños” de Patricio Pron

Literatura Random House
España, 2014

¿Qué tienen en común la guerra, las trincheras y el aparato bélico con el inolvidable país de las Maravillas? En una primera impresión, seguramente nada. ¿Qué podría enlazar lo onírico y la imaginación de una niña con la desesperanza y la muerte que representan los conflictos armados?

 

Fundidos entre la ficción y la realidad, los habitantes del país de las Maravillas —producto de la imaginación de Lewis Carroll— guardan un secreto tras de sí: dotados de una fantasía especial, representan el sinsentido dentro de la realidad. Su país, es el de la posibilidad inagotable.Y es aquí donde Patricio Pron se encuentra con Carroll: la guerra como un lugar donde la fantasía y la realidad se unen en por el absurdo. Cargada de un humor ácido y terriblemente real, Nosotros caminamos en sueños nos ofrece el sinsentido que atravieza las las razones bélicas.

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Cada página de la la novela busca provocar en el lector una duda existencial, por ejemplo: ¿Qué está permitido en las guerras? Y si el país de las Maravillas es el lugar donde los gatos sonríen, donde se juega al criquet con flamencos y puercoespines y los locos ponen en tela de juicio la idea de cordura, la guerra para Pron es un horrible territorio donde lo real no se percibe como tal. La guerra permite que una bomba se suspenda sobre tu cabeza, soldados vestidos de mujer, capitanes calzándose guantes y buques de guerra luchando y perdiendo contra flotas pesqueras.

 

Desde el sarcasmo que oscila entre la formalidad y el absurdo, lo que impera en Nosotros caminamos en sueños se refuerza con personajes arquetípicos. Vemos aparecer a un doctor que no sabe otra cosa más que amputar extremidades; un General Mayor al que su imbecilidad lo convierte en materia perfecta para las promociones de rango; el Soldado Desconocido que muere en las trincheras y es enterrado en cualquier lugar, por mencionar algunos ejemplos. Y es que —para Patricio Pron— en tierra de nadie, lo único que no resulta absurdo es preguntarse: ¿eres de los nuestros?, para recibir como oscura e irónica respuesta, ¿y quiénes son los nuestros?

Imagen por: EDUARDOVARASCAR

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