Procesos
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Felicitación a Michael McClure

 

Traducción del inglés y texto: José Luis Bobadilla

El próximo 20 de octubre Michael McClure, cumplirá 81 años. Su obra poética responde a una meditada búsqueda personal y trasciende toda etiqueta. Participó en la mítica lectura de la Sixth Gallery en 1955, dónde Allen Ginsberg leyó por primera vez su reconocido poema “Aullido”. Junto con ellos además participaron Gary Snyder, Philip Lamantia y Philip Whalen, quienes fueron presentados por Kenneth Rexroth. McClure estuvo relacionado a la poesía Beat y al movimiento conocido como Renacimiento de San Francisco. Sin embargo, mantuvo lazos con otros poetas importantes de su genaración como Robert Creeley. Sus poemas son de una filosa precisión y buscan establecer relaciones diversas con la naturaleza a través de procesos mentales que detonan las palabras. Por lo mismo su poesía incluye muchas veces onomatopeyas y otros recursos parecidos, pues para él el sentido de los poemas surge del cuerpo y por lo mismo puede localizarse en el sonido y la disposición gráfica de las palabras sobre la página en blanco. A continuación y a modo de un pequeño homenaje compartimos algunas textos introductorios de sus libros, que sirven como muestra de un pensamiento poético alerta y en constante devenir. Además, incluimos al final un retrato videograbado de McClure realizado recientemente por el poeta y escultor George Quasha, donde puede apreciarse la inconfundible voz y entoncación del poeta norteamericano.

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De la introducción de September Blackberries, 1974.

 

Cada poema debería ser un experimento—en el sentido en que hay experimentos en la alquimia y la bioquímica. Yo poseo mi carne transitoria para hacer música como si fuera un arpa. Veo a todos los seres como dedos o tentáculos de un universo que es un oleaje de materia viva. Cuando hago un poema creo una extensión de mí mismo. Puedo sentir más cuando escribo un poema. Un poema es como un berro o una pequeña orquídea en un bosque de pinos ponderosa. Un poema es como un panda—un gigante perezoso— o como el aliento de un lobo en una noche helada. Un poema es un aminoácido en las ondas de un océano sin fin.

 

Un poema es como un hombro o un oído. La poesía es la forma con que ampliamos nuestra vida interior. La vida interior real nos ha sido amputada—pero podemos sacarla de ahí y llamarla un poema. Nos paramos sobre la poesía—como una piedra de apoyo en un torrente— y somos más libres. Luego descubrimos que la piedra de apoyo es una barca ebria y que estamos girando, navegando, entre risas…

 

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De la introducción de Jaguar Skies, 1975.

 

La poesía es un principio muscular—una canción o susurro atlético de pensamiento carnoso. Podemos ser tan serios como una oscuridad azul-negra o brillantes como un ranúnculo al amanecer. El espíritu de la poesía son giros que enviamos desde la hélice expansiva de nuestras vidas. Con la poesía podemos encontrarnos con una vieja percepción en la cima de una montaña o en el metro, o ver una nueva percepción corriendo como un lobo en la distancia—o resplandeciendo como un ópalo en el crepúsculo.

 

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De la “Nota del Autor” de Rebel Lions, 1991.

La poesía es un principio muscular que viene del cuerpo —es la acción de los sentidos, lo que se oye, se ve, se saborea, toca y huele, tanto como lo que se imagina y razona—, mediante la acción atlética de la voz en la página y en el mundo. La poesía es uno de los filos de la conciencia. Y la conciencia es algo real como las astas de un venado, o el olor de un arbusto de zarzamoras, bajo el sol, a la orilla del camino.

 

Alrededor de 1955, empecé a centrar los poemas de tal modo que ellos mismos dejaran claro su elemento fundamental de formas de la conciencia. Este impulso de centrarlos dio a la escritura una notación visual para la respiración y la voz, así como para la lectura mental. Esto, además, les dio la simetría longitudinal que se encuentra en los animales más desarrollados. La colocación al centro, también permitió que los poemas adquirieran un lenguaje corporal sobre la página y, al ser recitados también con la voz. Hubo así mismo otras razones. Pude ver en la integridad de los poemas —cual si fueran criaturas—, cómo se movían por sus formas. No me interesaba lo que en ese entonces se llamaba “forma”, sino en la extensión del contenido dentro de un modo de relación inmediato conmigo y con el lector.

 

Me interesaba el poema vivo, haciéndose, tanto en el aire, como en la página. El poema en la página significaba un problema para mí, porque al parecerme una cosa de gran belleza, me obligaba a recordarle al lector, que eso era de hecho, un objeto, y es más, un objeto seductor, puesto que se encontraba muy cerca de estar vivo.   Al poner en mayúsculas las líneas del texto se establecía al mismo tiempo una fractura en la atracción del poema y un recordatorio de que éste era una cosa hecha. Las mayúsculas funcionaban por un lado, distanciando al lector momentáneamente; por el otro, creando una ruptura atractiva de modo que la experiencia no deja de fluir. Posteriormente experimenté utilizando versos en mayúsculas para significar una ligera inflexión de la intensidad en la voz o en la lectura mental. Las líneas en mayúsculas al principio del poema intentan cifrar la calidad de la energía con que cada poema comienza. Las mayúsculas nunca significan que los versos deban ser gritados o cantados.

 

Mi poesía… captura el movimiento del pensamiento de percepción a percepción y florece en la energía básica del animal que es nuestra sustancia…

 

Me ha sido posible escribir en un lenguaje que siento mío y he podido incorporar las ideas de una autobiografía espiritual y los gestos del arte de la pintura. En un libro temprano, The New Book / A Book of Torture, los descuidados accidentes de tipografía, gramática y deletreo, fueron dejados, como un pintor que ha salpicado un lienzo de gotas de energía. El método que he descubierto me ha permitido intentar la creación de poemas que devinieran cosas vivas, e incluso los intentos fallidos han tenido un valor alquímico para mí. He podido escribir libros extensos de poemas autobiográficos y de conciencia biológica o social como Rare Angel y Dark Brown o mi libro inédito Fleas. Esta poesía comenzó, de alguna manera, en las obras de acción que escribí para el teatro en los 50 y 60, The Mammals, así como en piezas para teatro de décadas posteriores…

 

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De la introducción de Simple Eyes, 1993.

 

Mi poesía no está escrita en verso libre, sino en la poética que Charles Olson llamó verso proyectivo. Aquellos que no hayan leído mi poesía con anterioridad, descubrirán que escribo con una línea de aliento y que escucho la sílaba como aparece en mi voz o en la punta de mi pluma o en la pantalla o en mi propio campo de energías.

Más que una forma de poesía ingenua o inculta, el verso proyectivo es lo más difícil de escribir; no solamente es la forma más nueva, es también la forma más dispuesta a incluir, y algunas veces lo ha hecho, los yambos antiguos, la métrica, la rima y lo próximo a ella.

 

Ya sea que uno piense en Blake, o en Artaud, quién utilizó su psicosis como instrumento para explicar sus reinos, o Su en Tung-po, quién vio su cuerpo como una barca sobre el río, la poesía verdadera es siempre arte. La poesía no es literatura en el sentido social; es el descubrimiento de la materialidad de la conciencia a partir del sonido que produce el arranque de un coche, la tensión muscular de un hombro, o una pluma de búho danzando en la brisa.

 

Cuando hablo de cosas o sucesos, es porque generalmente los he experimentado. Ha sido una fortuna tener amigos que me mostrarán las águilas, los riscos caracoleados y los árboles floreciendo en una mañana de retoños gloriosos.

 

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Del “Prefacio del autor” de 3 Poemas, 1995 (fragmento).

 

…Escribir espontáneamente no significa escribir sin cuidado o sin experiencia y pensamiento profundos. De hecho, debe existir una visión y una poética viva y conciente.

 

El momento de la escritura es complejo y al mismo tiempo es natural y vigoroso. No conozco otro gesto de mayor aventura que escribir espontáneamente. El poema, haya nacido de la exuberancia o la depresión, debe poseer ebullición, hambre de libertad e imaginación. Cuando el poema está terminado lo escucho y lo veo en la pantalla o en la tinta del bolígrafo, y veo que tiene una conciencia profunda y pensamientos brillantes por encima de lo que notaba mientras escribía. Algunas veces existen dificultades en un poema. La oscuridad, lo incomprensible, no están ahí con el propósito de desviar, si no como energía compactándose y saltando y rompiendo, justo como una ola se rompe plateada en una noche de luna. Incluso en la oscuridad uno puede notar que se trata de una ola plateada. Goethe creía que la poesía debería ser incomprensible e inconmensurable. Todo arte es así hasta cierto grado. Pero mucho arte parece chato y pobre en su riesgo porque rechaza la dificultad.

 

Si la poesía y la ciencia no pueden cambiar la vida de uno, no tienen ningún sentido. El sentido, es que seamos cada vez más capaces de alcanzar la verdad para nuestro ser profundo. Si el poeta corre el riesgo de ser acusado de esoterismo por intentar ser vigoroso y darle sentido al poema, será un precio pequeño.

 

Lo que es urgente no es la cantidad que debe entenderse mientras uno lee, si no cuánto uno usa la riqueza de su propio ser para tener la experiencia del poema…

Imagen por: Karen Aney

2 Comments

  1. Thank you for publishing works and critic about Michael McClures poetry. Actually he was my English Literature teacher at CCAC.

    I need to write Michael soon !!

    Do you happen to have his e-mail …?

    Sui Yun
    at Holistic Landing/ Santa Eulalia

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